jueves

El Primogenito



La noche se sentía un tanto incómoda, incluso en la acostumbrada soledad del campo aquel. Un granja, animales, árboles frutales, madre e hijo. La cena ya se había servido, pero se enfriaba ante la ya aún más fría mirada de ambos, sentados, en silencio.

No había aire puro, no había intenciones santas.

Aquiles miraba de reojo a Mirna. La misma Muerte se sentiría incómoda ante tal escena; una relación sepulcral, que venía arruinándose desde hace un tiempo hasta aquí.

viernes

Llámame mañana, ¿Ok?



Todavía no hay mensajes en mi teléfono.

Suponía que él no me llamaría después de todo. No puedo culparlo, quizá me vi un poco desesperada anoche. Me había fijado en él desde antes que él me notara. Su brillante cabello negro y sus preciosos y poco naturales ojos azules. Seguro que yo no era la única mirando. Sus movimientos eran elegantes, pero de una manera masculina. Y su sonrisa, ¡su sonrisa!

Moriría por esa sonrisa.

Sigue sin haber mensajes…

sábado

Existe olvido para aquel que Odia



Hubo una época de mi vida en la cual me sentía devastado, no tenía ánimos, no me preocupaba por mí mismo ni por los demás, no esperaba nada bueno día a día, solo me interesaba llegar y aislarme de todo.

Un día desperté y me sentí extraño, el clima, la personalidad de todos era diferente, fui a la universidad como siempre pero nada era igual, incluso escuchaba ruidos extraños, murmullos, creí que era idea mía así que no preste atención, seguí mi día como si nada y así hasta la hora de dormir.

Desperté…

domingo

Nunca te burles, o las pagarás muy caras‏



Esta historia es real al cien por cien, me presentaré: soy Carol Pérez, de Tenerife (Canarias), y esto es algo que me sucedió tiempo atrás, y aún me estremezco nada más de recordarlo. No es la típica historia que muchos se inventan, es la pura verdad, y por primera vez la comparto en público.

Hace 6 años yo y mi mejor amiga decidimos hacer algo, de lo cual nos arrepentimos de haberlo hecho.

jueves

El fantasma del espejo



Era un bonito espejo cuando lo compré. Antiguo, sin duda, con el marco de madera y detalles florales. Se lo compré a un señor alto y delgado con una voz ronca, sin duda, trataba de convencerme para que comprara su antigüedad, parecía desesperado, casi me estaba rogando para que lo adquiriera, eso me pareció extraño, pero lo compré; ya que sin duda era muy bonito y estaba a un precio irresistible.