sábado

Chocolate



“Mami” dijo la niña pequeña, frotando sus ojos, parada en la habitación de la puerta de su madre. “Mami, el conejo de pascuas está comiendo chocolate” dijo.
“No, cariño” respondió la mujer, “el conejo de pascuas da chocolates, no los come”.
La mujer se movió un poco en sus sabanas y continuó hablando, mitad a su almohada, mitad a su hija; “Vuelve a dormir, cariño”.
“Pero mamá…” dijo la niña, “¡el conejo de pascuas está comiendo chocolate!” ahora en un tono más serio, casi como si fuera a llorar.
La madre se sentó y abrió sus brazos, “Cariño, te acabo lo acabo de decir; el conejo de pascuas no come chocolates, se los da a niños pequeños. Además, ni siquiera es pascuas todavía, vuelve a dormir” dijo en su voz más suave.

jueves

El Primogenito



La noche se sentía un tanto incómoda, incluso en la acostumbrada soledad del campo aquel. Un granja, animales, árboles frutales, madre e hijo. La cena ya se había servido, pero se enfriaba ante la ya aún más fría mirada de ambos, sentados, en silencio.

No había aire puro, no había intenciones santas.

Aquiles miraba de reojo a Mirna. La misma Muerte se sentiría incómoda ante tal escena; una relación sepulcral, que venía arruinándose desde hace un tiempo hasta aquí.

viernes

Llámame mañana, ¿Ok?



Todavía no hay mensajes en mi teléfono.

Suponía que él no me llamaría después de todo. No puedo culparlo, quizá me vi un poco desesperada anoche. Me había fijado en él desde antes que él me notara. Su brillante cabello negro y sus preciosos y poco naturales ojos azules. Seguro que yo no era la única mirando. Sus movimientos eran elegantes, pero de una manera masculina. Y su sonrisa, ¡su sonrisa!

Moriría por esa sonrisa.

Sigue sin haber mensajes…

sábado

Existe olvido para aquel que Odia



Hubo una época de mi vida en la cual me sentía devastado, no tenía ánimos, no me preocupaba por mí mismo ni por los demás, no esperaba nada bueno día a día, solo me interesaba llegar y aislarme de todo.

Un día desperté y me sentí extraño, el clima, la personalidad de todos era diferente, fui a la universidad como siempre pero nada era igual, incluso escuchaba ruidos extraños, murmullos, creí que era idea mía así que no preste atención, seguí mi día como si nada y así hasta la hora de dormir.

Desperté…

domingo

Nunca te burles, o las pagarás muy caras‏



Esta historia es real al cien por cien, me presentaré: soy Carol Pérez, de Tenerife (Canarias), y esto es algo que me sucedió tiempo atrás, y aún me estremezco nada más de recordarlo. No es la típica historia que muchos se inventan, es la pura verdad, y por primera vez la comparto en público.

Hace 6 años yo y mi mejor amiga decidimos hacer algo, de lo cual nos arrepentimos de haberlo hecho.