sábado

Escóndete


El reloj me miró fijamente con sus ojos rojos, señalándome que él vendría pronto. Siempre viene a la hora de las brujas. Por supuesto que no sabía que la hora de las brujas era a las tres de la madrugada hasta que le comenté a mi amigo sobre mi merodeador nocturno. La hora de las brujas es el momento de la noche cuando Dios es más débil y todos los demonios y sirvientes del Mal vienen al mundo. Pero este hombre no es ningún diablo de tres cuernos; se ve viejo y solitario. Le tengo lástima, probablemente fuera un vagabundo sin familia ni amigos de los que hablar.

Cada noche está ahí, sentado en nuestro jardín trasero. Cada noche quiero ir a hablarle, pero no puedo juntar el valor. Sólo se sienta en el columpio de llanta y murmura algo para sí mismo.

jueves

Relámpago


Acabábamos de mudarnos a una pequeña casa rústica en los suburbios. Residencial Cuento de Hadas: tranquilo, vecinos agradables, vallas de palets. Baste decir que éste sería un nuevo comienzo para mí, un reciente padre soltero, y mi hijo de tres años. El momento para dejar atrás el drama y estrés del año pasado.

Tomé la tormenta como una metáfora para este nuevo comienzo: un último espectáculo teatral antes de que la mugre y suciedad fueran arrasadas. A mi hijo le encantó, en todo caso, aun cuando se perdió la energía. Era la primera gran tormenta que había visto. Destellos de relámpagos iluminaban los cuartos semidesocupados de la casa, proporcionándole largas y espeluznantes sombras a las cajas de mudanza, y él saltaba en su lugar y gritaba en lo que el trueno caía. No se dispuso a irse a la cama sino hasta altas horas de la noche.

miércoles

Mi miedo al agua


Siempre he tenido un miedo exagerado a ser sumergido completamente en agua. No que no sepa nadar o algo parecido; mi padre me hizo aprender. Dijo que casi muero ahogado cuando era muy pequeño.

Tengo miedo de ello porque, desde que puedo recordar, siempre que estoy bajo el agua y volteo hacia la superficie veo a una mujer inclinándose hacia mí, con una cálida sonrisa, un brillante cabello dorado y ojos color azul oscuro. Incluso si estoy en una bañera. Se ha hecho normal para mí, pero aún no he podido acostumbrarme.

martes

Rojo con blanco


Un hombre fue a un hotel y se dirigió hacia la recepción a pedir un cuarto en donde hospedarse. La mujer que atendía le dio su llave y le indicó que en su camino habría una puerta no enumerada, asegurada, de un cuarto al que nadie tenía permiso de entrar. Le explicó que era un almacén de acceso restringido, y se lo recordó en distintas ocasiones antes de permitirle subir a su piso. Él siguió las instrucciones de la recepcionista yendo directo a su habitación; sin embargo, la insistencia de la mujer había despertado su curiosidad, así que la siguiente noche caminó el trayecto hasta ese cuarto y trató de girar la perilla. Como le dijeron, cerrado. Se agachó y miró por la rendija.

domingo

De regreso a casa



Es tarde, son casi las 10 de la noche y voy saliendo de una jornada de trabajo muy larga.

En la puerta de salida de mi trabajo estiro los brazos y me despido de quienes aún cierran el local y me dispongo a retirarme, coloco mis auriculares y comienzo a caminar.

En el centro de la ciudad se ven un poco solas las calles para la hora que es, pero no le tomo importancia, en ese momento suena mi canción favorita en el reproductor, eso prende mis ánimos por un momento; hasta cierro los ojos para disfrutarla mejor.